Diversos estudios han demostrado que, en pacientes portadores de estenosis aórtica (EA) severa, la coexistencia de amiloidosis cardíaca (AC) constituye un hallazgo de prevalencia no despreciable. Asimismo, en la actualidad, el reemplazo valvular aórtico percutáneo (TAVI) se ha consolidado como una de las principales estrategias de abordaje terapéutico para pacientes con EA, demostrando, mediante amplia evidencia clínica, un beneficio sustancial en distintos subgrupos de riesgo y rangos etarios.

Si bien la coexistencia de EA y AC (EA-AC) es un hallazgo frecuente, la presencia concomitante de ambas patologías podría modificar la elección de la estrategia terapéutica. En este sentido, se ha demostrado que los pacientes con EA-AC tratados mediante TAVI presentan una sobrevida comparable en el seguimiento a un año en relación con aquellos con EA aislada. No obstante, hasta la fecha, este contraste ha sido escasamente explorado en el seguimiento a largo plazo.

El objetivo del presente estudio, realizado por Kush P. Patel y colaboradores del St. Bartholomew’s Hospital (Reino Unido), fue analizar la evolución clínica de pacientes portadores de EA-AC tratados mediante TAVI en comparación con aquellos con EA aislada.

Con este propósito, se llevó a cabo un estudio multicéntrico observacional y prospectivo de casos y controles, que incluyó pacientes con EA candidatos a TAVI como estrategia terapéutica. A su vez, se realizó un centellograma a la totalidad de la población muestral con el fin de identificar los subgrupos de EA aislada y de EA-AC concomitante. El objetivo primario fue evaluar las diferencias en términos de mortalidad por cualquier causa, mortalidad cardiovascular (CV) y hospitalización secundaria a insuficiencia cardíaca (IC) entre ambos subgrupos de interés.

Se incluyeron para el análisis un total de 406 pacientes. La mediana de edad de la cohorte fue de 84 años, con un 50% de pacientes de sexo femenino y una puntuación media de EuroSCORE II de 4,2. Del total de pacientes incluidos, el 11,6% (n = 47) presentó la combinación EA-AC, todos ellos por amiloidosis por transtiretina. Asimismo, con un seguimiento mediano de 5,4 años desde el procedimiento índice, se observó una mortalidad global del 60,1% (n = 244).

Mediante el análisis univariado, se evidenció que la coexistencia de EA-AC se asoció con una mayor mortalidad durante el seguimiento (HR 1,75 [IC95%: 1,24–2,46]; log-rank p = 0,001). Estos hallazgos se mantuvieron tras el análisis multivariado ajustado por potenciales factores confundidores (HR 1,72 [IC95%: 1,22–2,42]; p = 0,002). Por el contrario, la EA-AC no se asoció con diferencias estadísticamente significativas en términos de mortalidad CV ni en el tiempo a la primera hospitalización secundaria a IC, en comparación con el subgrupo de EA aislada. Sin embargo, cabe destacar que la EA-AC se asoció con una mayor recurrencia de hospitalizaciones por IC en el seguimiento alejado, en relación con la EA aislada (129 vs. 65 por cada 1.000 pacientes/año; p = 0,022).

 

Conclusiones

Los pacientes portadores de estenosis aórtica severa con amiloidosis cardíaca concomitante sometidos a TAVI presentan una mayor mortalidad por todas las causas y una mayor recurrencia de hospitalizaciones secundarias a insuficiencia cardíaca en el seguimiento alejado, en comparación con aquellos con estenosis aórtica severa aislada.

Dr. Cristian M. Garmendia
Miembro del Comité Editor CACI

 

Título original: Long-term outcomes in patients with aortic stenosis and transthyretin cardiac amyloidosis.

Cita: Patel KP, et al. IJC 2026 DOI: 10.1016/j.ijcard.2025.134135

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